Blog dedicado a la biografía breve de personajes destacados y curiosos de la provincia de Guadalajara, hasta el siglo XX, por Tomás Gismera Velasco.-correo: atienzadelosjuglares@gmail.com

domingo, enero 29, 2017

BIBIANO GIL, EL ERMITAÑO DE CIFUENTES



BIBIANO GIL (El ermitaño de Cifuentes)

Clérigo
   -¿? 1865/1868- Cifuentes (Guadalajara), 21 de febrero de 1905

   Bibiano Gil ha pasado a la historia como “el ermitaño de Cifuentes”, sin que se conozcan demasiados datos en torno a su persona.

   Sus orígenes según alguno de estos, se sitúan en Madrid o alguno de los pueblos de su entorno, otros los situaron en la provincia de Avila, e incluso en la de Navarra, como hijo natural de una mujer, empleada de un conocido prestamista madrileño, con orígenes navarros, Antonio Gil Leceta, quien sería su padre natural, a pesar de que nunca lo reconoció como hijo.

   Bibiano Gil se crió en la Inclusa de Madrid, donde fue depositado con pocos meses de vida, recorriendo parte de España e Italia, pidiendo la caridad, antes y después de profesar como religioso franciscano.

   Llegó a Cifuentes, para encargarse de la ermita de Nuestra Señora de Loreto, conocida como La Cueva del Beato, en los últimos meses de 1904, cuando se encontraba en pleitos para el reconocimiento de su paternidad.
   Fue conocido en la comarca por sus obras de caridad y sus buenas obras, recorriendo los pueblos del entorno de Cifuentes, al tiempo que levantó los celos de quienes eran santeros de la ermita, el pastor Vicente del Olmo y su mujer, María Crespo.

   Algunos datos biográficos aparecen en el libro “El crimen del ermitaño”, del que los tomamos:

   “   … resulta que el ermitaño Bibiano, a los dieciocho meses de edad fue depositado en la Inclusa de Madrid con un papel en el pecho que decía: “Este niño no se le reconoce su padre, se llama Bibiano Gil, tiene dieciocho meses y está bautizado”.

   Se crio luego en el Hospicio e ingresó después en la Orden de Mendicantes de Toledo. Viajó por España mendigando y se trasladó más tarde a Constantinopla, pasando a Roma al Santuario de Manzano, llamado de la Cucracia.

   De Roma regresó a España al saber el fallecimiento de su padre, que se llamaba Antonio Gil Leceta, con una fortuna de tres o cuatro millones de pesetas y que murió sin familia y sin dejar legalizado el reconocimiento de Bibiano.


   En juicio ab intestato fue declarada heredera una hermana llamada Juana, residente en San Vicente de Arana (Alava). También fueron declarados herederos dos sobrinos de humilde posición, llamados Benito Muñoz Gil y Melitona Pereda Gil.

   El pleito que sostenía en estos momentos el ermitaño con los herederos de D. Antonio, se fundaba principalmente en el contenido del papel que llevaba al pecho cuando le depositaron en la Inclusa.
   Parece ser que Bibiano manifestó a su abogado que antes de emprender el pleito la parte contraria le ofreció cinco mil pesetas por desistir del litigio, no habiendo él aceptado, a pesar de que se conformaba con cincuenta mil…”

   Mientras estos sucedía, los pastores Vicente del Olmo y María Crespo decidieron darle muerte, lo que llevaron a cabo el 21 de febrero de 1905, ocultando su cadáver en una sima próxima a la ermita.

   El proceso para averiguar las causas de la desaparición, descubrimiento del crimen y posterior juicio llenaron páginas enteras de los periódicos de la época, en un caso que fue seguido en Guadalajara y media España.

   Su vida, y asesinato, a dado pie a numerosas obras literarias de las que hemos de destacar la ya referenciada de “El Crimen del Ermitaño”.

Tomás Gismera Velasco

No hay comentarios:

Publicar un comentario