Blog dedicado a la biografía breve de personajes destacados y curiosos de la provincia de Guadalajara, hasta el siglo XX, por Tomás Gismera Velasco.-correo: atienzadelosjuglares@gmail.com

viernes, agosto 12, 2011

MANUEL SERRANO Y SANZ



Historiador. Catedrático
Ruguilla (Guadalajara), 1 de junio de 1866 – Madrid, 6 de noviembre de 1932.

 Nació este glorioso hijo de la Alcarria en el pintoresco pueblo de Ruguilla, cercano a Cifuentes, el 1 de junio de 1866, perteneciendo a una familia de terratenientes en buena situación económica, generalmente apreciados y de ostensible cultura; el padre había cursado durante años los estudios eclesiásticos, y dos hermanos de don Manuel Serrano y Sanz fueron universitarios destacados. 




Apenas supo leer, el pequeño Manuel se aficionó de tal modo a los libros, en especial desde que su padre le inició en el conocimiento de la Geografía y la Historia, que en adelante constituyeron su ocupación y recreo favoritos e incluso absorbentes. Aún antes de comenzar los estudios oficiales, y desde luego más tarde con motivo de las vacaciones, muy de mañana desaparecía de la casa con los libros bajo el brazo para sentarse al final de la huerta en un banco que hubo bajo un parral, y denominado por toda la parentela ya tradicionalmente “el banco de tío Manuel”; allí permanecía enfrascado en sus lecturas hasta que un día y otro, y todos, tenían que ir a buscarle ya llegada la hora de comer. 




Sintió vocación temprana por la carrera eclesiástica, pero aconsejado por su padre simultaneó los cursos de Latinidad en el Seminario de Sigüenza con los de Bachillerato en el Colegio de los Padres Escolapios de Molina de Aragón, donde permanecía cada curso hasta marzo, y el resto en Sigüenza. Sus profesores y compañeros de estudios en ambas ciudades pronto se percataron de la privilegiada inteligencia, memoria, facilidad para asimilar toda clase de conocimientos y pasión por el estudio. 

A los quince años terminó Serrano Sanz el Bachillerato, y continuando en Sigüenza se matriculó por libre para seguir, primero la carrera de Derecho en la Universidad Central, y una vez que llegó a doctorarse, la de Filosofía y Letras.
Como letrado jamás ejerció. En cuanto a la carrera de Filosofía y Letras la prosiguió hasta doctorarse, adquiriendo una formación de primer orden. 

Don Manuel Serrano y Sanz fue destinado a la Biblioteca Nacional, a la sección de Manuscritos, donde permaneció desde 1888 a 1905. 

Asombra pensar en la sabiduría extensa y a la vez profunda del autor, así como su agilidad mental para manejar tan enorme cúmulo de conocimientos almacenados, al repasar la lista de sus publicaciones, y advertir esa gran variedad de temas. 
 
Junto a la traducción del latín y añadido de notas a la Historia de la Provincia del Paraguay, de la Compañía de Jesús, por el Padre Nicolás del Techo, en cinco volúmenes, publica un notable trabajo sobre los indios chiriguaneses, y comienza la edición de su magnífica obra titulada “Apuntes para una Biblioteca de Escritoras Españolas”, en dos tomos, y un poco después un estudio biográfico sobre Pedro de Valencia y las noticias biográficas de Fernando de Rojas, autor de “La Celestina”, trabajo mediante el cual Serrano Sanz sentenció definitivamente este pleito sobre la autoria de la obra. 

La reputación de Serrano Sanz como americanista fue creciendo con el transcurso de los años, recibiendo el encargo para la publicación de los documentos relativos a los límites entre Bolivia y Perú. 

Desde Madrid, en 1905, se trasladó a Zaragoza para posesionarse de la cátedra de Historia Antigua y Media en la Facultad de Filosofía y Letras de aquella Universidad. Como catedrático en Zaragoza su obra fue magnífica, prosiguiendo sus tareas con gran intensidad entre 1905 y 1929. 


En 1931 la Real Academia de la Historia tomó el acuerdo de nombrarle Académico numerario, ya lo era Correspondiente, comenzando a preparar su discurso de ingreso acerca de la Expedición de Hernando de Soto a la Florida. 

Durante el verano de 1932 concluyó el cuerpo de su trabajo, solo a falta de algunos retoques y adiciones; un fuerte ataque gripal le retuvo en cama varios días a partir del 20 de octubre, y ya repuesto, se dispuso a redactar el preámbulo, y así lo hizo al anochecer del 5 de noviembre. 

Apenas llevaba escritas unas líneas, comenzó a sentirse indispuesto, y tras ordenar sus papeles se acostó; llegó el médico y dio cuenta de que aquello se trataba de una hemorragia cerebral que poco a poco le fue debilitando los sentidos. 

Eran las ocho de la mañana del 6 de noviembre, domingo, cuando dejó de existir, a la edad de 66 años de edad. 

Dejaba más de un centenar de publicaciones, era a la sazón, a pesar de haber dimitido del cargo, Cronista Oficial de la Provincia de Guadalajara, y dejaba para la provincia que lo vio nacer dos obras pendientes, “La Historia de Guadalajara y sus Mendozas”, y “La Historia de la Villa de Atienza”, que yo había de encargarme de concluir.

F. Layna Serrano. 1967.


Puedes conocer más sobre Manuel Serrano Sanz a través del libro:

Guadalajara en Madrid: La emigración de los guadalajareños a Madrid, y sus movimientos culturales, de Tomás Gismera Velasco,  (Pinchando aquí)