Blog dedicado a la biografía breve de personajes destacados y curiosos de la provincia de Guadalajara, hasta el siglo XX, por Tomás Gismera Velasco.-correo: tgismeravelasco@gmail.com

lunes, mayo 03, 2021

MARIANO BARBERÁN. EL HÉROE DEL CUATRO VIENTOS (Biografías de Guadalajara)

 MARIANO BARBERÁN. EL HÉROE DEL CUATRO VIENTOS (Biografías de Guadalajara)

   Mayor que la del coronel Lindbergh que aterrizó en París; o que la de Amelia Hearhart, que lo hizo en las cercanías de Londres; mucho mayor que la del Plus Ultra o la del Jesús del Gran Poder, que casi da la vuelta al mundo. El vuelo del Cuatro Vientos fue un hito, porque volaba contra corriente y además, desde su despegue hasta su aterrizaje no tocaría tierra. Era, bien comparado, como uno de estos viajes que al día de hoy se emprenden a la luna, o a Marte o… a cualquier punto desconocido del universo.

   Lo ideó Mariano Barberán y Tros de Ilarduya, un guadalajareño de aquellos que, a comienzos del siglo XX, cuando la aviación tenía puestos sus ojos en Guadalajara, estaba predestinado a hacer historia. Mariano Barberán proyectó parte del vuelo del Plus Ultra, y del Jesús del Gran Poder, y empleó varios años en diseñar el del “Cuatro Vientos”, desde los planos de la nave, hasta los desconocidos senderos aéreos que lo habían de llevar, si por bien era, desde Sevilla hasta La Habana, en la lejana isla de Cuba. Tan lejana que sobre las aguas Cristóbal Colón empleó varios meses. Tan lejana que, sobre las nubes, siguiendo la ruta que siguió Cristóbal Colón, Mariano Barberán y su piloto, Joaquín Collar, emplearon casi dos días.

 


  MARIANO BARBERÁN. El héroe del Cuatro Vientos. (El libro, aquí)

   Toda una aventura que dio comienzo el 8 de junio de 1933. , cuando el avión, con Joaquín Cóllar y Mariano Barberán a bordo, levantó el vuelo en Madrid para dirigirse a Sevilla desde donde, cuando el tiempo acompañase, levantarían el vuelo para cruzar el Océano.  Todo estaba preparado, por aquí, y por allá, para recibirlos. Y todo se había medido escrupulosamente; desde el combustible que tenía que llevar el aparato, hasta los bocadillos, o la botella de brandy que, para cuando las nubes los envolviesen y el frío se metiese en los huesos, los haría entrar en calor.

   Despegó de Sevilla en la madrugada del día 10, pocos minutos antes de las cinco y, siguiendo la línea del río, escoltado por una escuadrilla de la base aérea de Tablada, se perdió por las marismas del Guadalquivir, rumbo a lo desconocido. Desde entonces ya no se tendrían noticias de los pilotos hasta casi dos días después, cuando un petrolero canadiense los descubrió en el aire, volando sobre el mar, ya en el Nuevo Continente.

   A bordo del avión había pasado de todo. Habían brindado por el éxito de la salida; habían tomado algún bocadillo; Joaquín Cóllar sufrió un mareo, perdieron el rumbo y, a punto de desfallecer, como aquel vigía colombino que gritó “tierra a la vista”, lo voceó Mariano Barberán cuando descubrió desde el aire la Isla de la Tortuga, en las proximidades de Haití, y poco después la República Dominicana y, al fin, la Bahía de Guantánamo, con Cuba tendiéndose a sus pies.

   Mariano Barberán fue su ideólogo, y su héroe sin gloria.

 

 


  MARIANO BARBERÁN. El héroe del Cuatro Vientos. (El libro, aquí)

 

 

 

 

SUMARIO:

-I-

Guadalajara, 14 de octubre de 1895

Pág. 9

-II-

Guadalajara, cuna de la aviación

Pág. 15

-III-

El sueño de volar

Pág. 27

-IV-

Plus Ultra

Pág. 39

-V-

La vuelta a la Aviación, y a los sueños

Pág. 45

-VI-

Rumbo a lo desconocido

Pág. 55

-VII-

Con los pies en el suelo

Pág. 67

-VIII-

Días de gloria

Pág. 79

-IX-

México, tierra querida

Pág. 97

-X-

¿Dónde está el Cuatro Vientos?

Pág. 109

-XI-

En las alas del viento

Pág. 123

El libro:

1 comentario:

  1. Mi suegro Antonio G. Robledo que llevaba 2 años y medio en Tablada fue uno de los soldados que puso el Cuatro Vientos en zona de despegue. Collar les dijo que por culpa de los que estaban moviendo el avión lo iban a romper y se iban a matar en vuelo. Barberán que era una persona más cariñosa le pidió a todos los soldados que le dieran la mano y mi suegro que era instructor fue el último que le saludó y le deseó buen viaje.

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