Blog dedicado a la biografía breve de personajes destacados y curiosos de la provincia de Guadalajara, hasta el siglo XX, por Tomás Gismera Velasco.-correo: tgismeravelasco@gmail.com

viernes, marzo 13, 2026

DEMETRIA LEAL SANZ, LA POETA DE BRIHUEGA

 

DEMETRIA LEAL, LA POETA DE BRIHUEGA

So obra: Hay un jardín en la Alcarria, la consagró en 1984

 

  Don José Jara Ortega, poeta briocense que se ganó la vida en Madrid, entre otras dedicaciones, como Procurador de los Tribunales, ejerciendo en ratos ociosos como poeta y contador de historias, fue tal vez uno de los primeros autores que dedicó un amplio espacio a glosar la obra poética de Demetria Leal y de quienes, desde Brihuega, salieron al mundo de la poesía para cantar los encantos de una tierra. El Jardín de la Alcarria, que ya rotulaban en sus obras cuando el siglo XX comenzaba el final de su andadura. Don José Jara, hijo de quien fuese secretario municipal de la villa, don Emilio, aprendió a caminar con una sola pierna, la derecha. La izquierda la perdió el 9 de septiembre de 1918 junto a la puerta de San Miguel de su Brihuega natal, cuando trató de subirse al carro de los Riaza, tropezó al hacerlo, cayó y una de las ruedas le pasó por encima, procediendo los médicos a su amputación. Contaba don José con siete años de edad; a pesar de ello estudió y ejerció el Magisterio y terminó su vida profesional, como decíamos, como Procurador de los Tribunales, al tiempo que administrador de un conocido condado provincial. Don José falleció en Madrid, en los últimos días de diciembre de 2003, a los noventa y cinco años de edad y marchó a descansar a las tierras que administraba. Cuando le amputaron la pierna apenas le daban unos meses de vida.

   Años antes de pasar a la historia nos legó una de sus mejores obras. Su: “Antología de Poetas Briocenses”, que vio la luz a través de los Cuadernos de Etnología de Guadalajara, en 1991.

   Por las páginas de la obra desfilan Matías Dioz, El Mona, Aurelio González “el Pelos”, Cepero “el Cavila”, María Victoria Viejo, José Magaña, Antonio Ruiz, Antonio del Cerro, Adelardo Caballero, Saturnino Ortega y Demetria Leal; poetas que don José conoció. Sazonadas las páginas poéticas con los recuerdos del chiquillo que corrió las calles de Brihuega con una sola pierna.



 

Demetria Leal Sanz

  En Brihuega nació Demetria Leal Sanz, el 2 de abril de 1912, siendo bautizada en la iglesia de San Miguel, a la que pertenecía, como residente en la calle de las Armas en la que su padre regentaba una zapatería; llevando a cabo en Brihuega sus primeros estudios, en el colegio de las Monjas Bernardas de la localidad. Dándose a conocer como hábil poeta con poco más de veinte años de edad, en 1926, en su propia localidad, recitando versos con motivo de los festejos populares de la Virgen de la Peña de Brihuega, cuya localidad estará presente en su larga trayectoria. Y a la que cantará poéticamente en todas sus facetas, monumental, histórica o urbana.

   El traslado de la industria familiar a la localidad de Tarancón (Cuenca), hará que Demetria se afinque en la localidad conquense en 1943, cuando ya se encontraba casada con el hijo de uno de los industriales más prestigiosos de la capital alcarreña, don Luis Domenech, titular de uno de los mejores comercios dedicados a los tejidos y la paquetería, ubicado en la Plaza Mayor. Demetria, con su marido, don José, llegarán a ser personajes populares en Tarancón, participando a partir de entonces en la vida cultural de la localidad.

   No sólo a la poesía, también al relato histórico dedicará tiempo Demetria Leal, centrando la mayor parte de sus trabajos en la historia de Brihuega, en torno a la cual escribirá la novela de este género, mitad en prosa, mitad en verso: “La Alcarria en el siglo XI” (Guadalajara, 1961), obra que fragmentada dará a conocer a través del semanario Flores y Abejas de Guadalajara.

 

Una obra de premio

   La obra literaria de Demetria Leal Sanz será galardonada con diferentes premios de poesía y narrativa, como el obtenido en 1956 con motivo de la festividad de la Virgen de la Paloma, de Madrid; participando en numerosos más, como el de poesía patrocinado por la Diputación Provincial de Albacete en 1960, al que concurrirá con la obra: “La tierra tiembla”, así como al patrocinado por la Diputación Provincial de Guadalajara en homenaje al periodista José de Juan García, en 1973, origen de los premios provinciales de periodismo.

   Al tiempo colabora con los principales medios periodísticos de la provincia de Guadalajara, entre ellos los semanarios Flores y Abejas y Nueva Alcarria, en su conocida sección: “Alcarria Poética”.

   En ellas siempre tendrá presente, directa o indirectamente, una línea, o recuerdo, para cantar a la Brihuega de su nacimiento.

   Será asidua colaboradora de la revista cultural “Malena”, de su localidad de residencia, Tarancón, desde la fundación de la revista en 1981, en la que desarrollará la sección: “Retrotraer el tiempo”. Su firma y poemas tampoco faltarán en el Boletín “Arriaca”, de la Casa de Guadalajara en Madrid; así como en la revista de su localidad natal: “Gentes de Brihuega”; de manera ocasional también lo hará en el “Boletín de la Real Academia Conquense de Artes y Letras”; así como en la Revista de la Semana Santa de Daimiel (Ciudad Real). Tampoco faltará su firma en los programas festivos de Tarancón, a partir de 1965.

 

Hay un jardín en la Alcarria

   Su obra más significativa será: “Hay un jardín en la Alcarria”, dedicada a su natal Brihuega, que verá la luz en 1984, a pesar de que recorre las páginas periodísticas desde 1981, será pública y literariamente presentada a través de la Casa de Guadalajara en Madrid, en el mes de marzo de 1985, recibiendo el aplauso del mundo cultural de la provincia, y destacándose como uno de los libros líricos más reconocidos de Brihuega.

  Su lírica, a partir de aquí, irá en aumento, compaginando su vida familiar con la poética y literaria, que la llevarán a que el pueblo de Brihuega le rinda homenaje, agradeciendo el conjunto de su obra a la localidad, en el mes de julio de 2005, cuando los años comienzan a pesar; mientras que en Tarancón, y con motivo de la publicación de su libro: “Un rato con los niños”, recibió el homenaje de su Ayuntamiento.

   Igualmente, su localidad de residencia, Tarancón, dará su nombre a una de sus calles. Publicándose tras su fallecimiento algunos poemas de su autoría que permanecían inéditos, conformando los poemarios “Poemas al viento”, que vería la luz en 2012; “El niño que subió a la luna” (2009); así como “El libro del pensamiento” (2007).

   Demetria Leal Sanz fallecería en Madrid, el 25 de octubre de 2006, siendo sepultada en Tarancón (Cuenca); poco tiempo después; con motivo de la Semana del Libro de Tarancón, celebrada en el mes de abril de 2007, la localidad tributaría un gran homenaje póstumo en su memoria reconociendo su larga trayectoria literaria. Mientras que la Revista Malena dedicaría a homenajear su figura la editada en el mes de abril de 2007.

   Por Brihuega todavía resuenan sus versos:

 

Brihuega, pueblo querido,

alegría de la Alcarria,

coronado de laureles,

y cercado de murallas…

 

Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la memoria/ Periódico Nueva Alcarria; Guadalajara, 13 de marzo de 2026


BRIHUEGA, CRÓNICAS DE UN SIGLO

 

A través de tres volúmenes: “Brihuega en los tiempos del cólera”; “La Razón de un Centenario” y “Brihuega Monumento Nacional”; el autor nos introduce en la historia de Brihuega, a través de crónicas y textos, de los último, prácticamente, doscientos años.

 Dan inicio las crónicas en 1808, coincidiendo con la declaración de Guerra que llevó a la de la Independencia, dándonos cuenta de todos los pormenores que, de relativa importancia, suceden en Brihuega a lo largo del siglo XIX, entre 1808 y 1894, a los que se dedica el primero de los volúmenes, dejando un amplio relato de los avatares que llevaron a Brihuega las epidemias de cólera que se sucedieron a lo largo del siglo.

 Entre 1895 y 1920 transcurre el segundo volumen, en cuyo tiempo se conmemorará de manera significativa el segundo centenario de las batallas de Brihuega y Villaviciosa, en 1710.

 En el tercer volumen, el autor nos conduce a través de cincuenta años de la historia del siglo XX, desde la Coronación de la Virgen de la Peña, a la declaración de Monumento Nacional de la Villa de Brihuega en 1973, dejando constancia de gran parte de los sucesos habidos en este tiempo.

    Crónicas, sucesos, biografías, historias grandes y pequeñas, se resumen en las, prácticamente mil páginas, que completan los tres volúmenes a través de los que conoceremos, con la crónica del tiempo, y sus cronistas, el devenir de una población a lo largo del tiempo que recorren.

    Las “crónicas” que siguen, y que son parte de la historia de Brihuega a lo largo del siglo XIX han sido tomadas de la prensa, publicaciones, revistas y libros que se referencian. Entre los que no se hace mención, dado su elevado número son, principalmente, los semanarios de Guadalajara, publicados desde finales del siglo XIX, Flores y Abejas (a partir de 1894); Atienza Ilustrada (desde 1898); Boletín Eclesiástico del Obispado de Sigüenza (desde 1859); Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara (desde 1834); Crónica de la Exposición Provincial de Guadalajara (1876); La Educación Popular (1896); La Ilustración (desde 1893); Revista Popular (1890); La Crónica (desde 1897); así como la Gaceta de la Regencia; La Gaceta Oficial de España, y los numerosos diarios y semanarios publicados, principalmente, en Madrid.

   Cuanto se publica en letra menuda o cursiva es tomado textualmente de las noticias, crónicas, libros e informaciones a las que se hace referencia.

   Todas ellas sirven para componer lo que bien podría denominarse: “Historia de Brihuega, del siglo XIX y XX”.

   Son las vivencias de las gentes sencillas, de nuestros abuelos, de sus padres. La historia de las gentes cercanas cuyos apellidos nos llegan, y nos suenan. La historia de los nuestros; y la transformación y adecuación a los tiempos modernos de una industriosa población

 

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Sumario General:

BRIHUEGA CRÓNICAS DE UN SIGLO (I)

BRIHUEGA EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

(1808-1894)

-I-

Una guerra para comenzar un siglo

Pág. 9

Juan Martín, el Empecinado; Brihuega en guerra

 

-II-

El trienio liberal

Pág. 41

Brihuega industrial; Los Cien Mil hijos de San Luis; En busca de una capital de provincia; Brihuega en un Diccionario, el de Sebastián Miñano, de 1827

 

-III-

Isabelinos y Carlistas

Pág. 73

Joaquín Béjar, Padre Eterno; Y los peligros de salir al camino…; Brihuega 1834: La guadaña de la muerte; Brihuega, 1838; José Cobeño

 

-IV-

Entre toros y telares

Pág. 105

Brihuega en un Diccionario, el Madoz; La feria de Brihuega; e la vida ordinaria; El crimen del Barbero; La Borriquilla; Y, de nuevo, la visita del cólera

 -V-

El buen Gobernador

Pág. 157

Matías Bedoya, el buen Gobernador; El cólera de 1865: La epidemia negada

 -VI-

Un Caballero de Brihuega

Pág. 189

Luis María Pastor. Un ministro en Brihuega; La gran tormenta

 -VII-

La Brihuega de Celso Gomis

Pág. 227

Fernando Sepúlveda y Lucio: La Ciencia en Brihuega

 -VIII-

Miel de la Alcarria

Pág. 245

El crimen de los serenos; José Sepúlveda y Lucio; La última noche de Manuel Parra, el de Valdearenas; Gumersindo del Moral; “Pocoseso”; Fernando Manzano Pastor: La primera zarzuela; Camilo Pérez Moreno; Entre la Historia y la Prensa; Miel de la Alcarria

 

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BRIHUEGA:

CRÓNICAS DE UN SIGLO (II)

LA RAZÓN DE UN CENTENARIO

(1895-1920)

 -I-

Los desastres del 98

Pág. 9

Felipe de Diego y Esteban. La Medicina en Brihuega; Enrique Pastor Bedoya. Alverico Perón; El engendro; Sin Perdón. El reo de Valdegrudas

 -II-

San Felipe en llamas

Pág. 61

¡A los toros de Brihuega! ¡Que torea La Reverte!; ¡A las eras!; San Felipe en llamas

 -III-

Fe y Tradición

Pág. 125

Jesús Gómez Marlasca

 -IV-

La razón de un centenario

Pág. 153

Don Antonio Hernández López; Juan-Catalina García López. El primer Cronista

 -V-

Misión cumplida

Pág.  207

 -VI-

Brihuega y su Partido

Pág. 235

Justo Hernández Gómez. La herencia de un apellido

 -VII-

José Jara Ortega

Pág. 255

Eugenio Bartolomé y Mingo, el gran pedagogo

 

 

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BRIHUEGA

CRÓNICAS DE UN SIGLO (III)

BRIHUEGA MONUMENTO NACIONAL

(1921-1973)

-I-

Un hombre sabio

Pág. 9

Justo Sanjurjo y López de Gómara, un cónsul para Brihuega; Antonio Pareja Serrada, el historiador de Brihuega

 -II-

Tiempo de silencio

Pág. 39

Eduardo Contreras. El hombre de los mil sueños

 -III-

La fiesta de la Coronación

Pág. 69

La Sociedad Benéfica y de Fomento Briocense

 -IV-

Brihuega en Guerra

Pág. 115

El Comercial, el café más alcarreño de Madrid; Pedro Marlasca Riaza. La Filarmónica de Brihuega: El Castillo de Brihuega, de Francisco Layna Serrano; Ramón Casas Caballero. Alma de Brihuega; Luis del Río y Lara. Un Académico de Medicina en Brihuega

 -V-

Los años del hambre

Pág. 171

 -VI-

El Jardín de la Alcarria

Pág. 217

Vicente Riaza, el barítono de Brihuega

 -VII-

Brihuega, Monumento Nacional

Pág.253

La feria de Brihuega, en sus últimos años; Ramón Medina Ortega. El Cantor de Córdoba; Jesús Cabezudo Barragán: ¡Suene la Banda!;Juan Elegido Millán: El Profesor Max

 

 


BRIHUEGA EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

  • ASIN ‏ : ‎ B0CNH746P4
  • Editorial ‏ : ‎ Independently published
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 297 páginas
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 979-8867810696
  • Peso del producto ‏ : ‎ 517 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 15.24 x 1.91 x 22.86 cm

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LA RAZÓN DE UN CENTENARIO

  • ASIN ‏ : ‎ B0CNH6V8LF
  • Editorial ‏ : ‎ Independently published
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 290 páginas
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 979-8867812669
  • Peso del producto ‏ : ‎ 503 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 15.24 x 1.85 x 22.86 cm

 

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BRIHUEGA, MONUMENTO NACIONAL

  • ASIN ‏ : ‎ B0CNH87412
  • Editorial ‏ : ‎ Independently published  
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 298 páginas
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 979-8867814045
  • Peso del producto ‏ : ‎ 517 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 15.24 x 1.91 x 22.86 cm 
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viernes, febrero 20, 2026

BALBINO CERRADA SANZ

 

BALBINO CERRADA, EL LIBRERO DE MIEDES DE ATIENZA

Librero y editor, fue uno de los más populares de Madrid

 

 

   Ha pasado a la historia madrileña, como uno de los grandes impresores de su tiempo, don Antonio de Sancha, natural de Torija, donde nació en 1720. Su nombre, unido a los libros de los que participó es memoria de la historia de España, como lo es de la de Madrid; al igual que lo es la de don Nicolás Moya Jiménez. Don Nicolás, natural de Alovera, regentó la que ha sido tenida por la librería más antigua de la capital de España, ubicada, desde 1862, en la calle de Carretas. La librería se trasladó a esa nueva sede desde la cercana Plaza de Matute, y en ella don Nicolás, fallecido en 1912, ejerció su labor de librero y editor. La librería cerró definitivamente en 2019, después de que tras sus mostradores pasasen varias generaciones familiares.

   También en Madrid, en la calle de Fuencarral número 156, se mantuvo hasta mediada que fue la década de 1930 la librería Aceitero, regentada por don Federico Aceitero, natural de La Puerta. En los inicios de la década de 1940 don Federico, junto a su esposa, doña Blanca Amador, trasladaron la librería madrileña a la calle Mayor de Guadalajara.

   Y también en Madrid, tras una vida un tanto novelesca, regentó su librería en la calle de Los Libreros la única mujer que conocemos dedicada a la industria del libro impreso, doña Felipa Polo Asenjo, natural de Loranca de Tajuña y con fuertes raíces en otra de nuestras poblaciones, en la que descansa a la eternidad desde el mes de abril de 2002, Yélamos de Arriba.

   Son solo cuatro de los numerosos nombres que nos ha dejado la provincia dedicados en la capital del reino a imprimir y vender libros; sin embargo, en esto de la letra impresa y del papel en el que se imprimió, puede que a todos supere el nombre de Balbino Cerrada Sanz.



Balbino Cerrada, y Miedes de Atienza

 

Balbino Cerrada, el librero de Miedes de Atienza

  Don Balbino Cerrada Sanz, natural de Miedes de Atienza, donde nació en 1857, es sin lugar a dudas el nombre que en cuanto a libreros naturales de la provincia de Guadalajara asentados en Madrid, merece figurar en un lugar de privilegio. Don Balbino abandonó su lugar natal en 1879, cuando definitivamente y alegando la numerosa prole familiar paterna, fue excluido del servicio militar para trasladarse a Madrid con el fin de colaborar, a través de su trabajo, al sostenimiento familiar; algo así como ocho o diez hermanos le quedaron en la localidad serrana.

   Eran tiempos, los de finales de la década de 1870 e inicios de la siguiente, en los que la vida española se revolvió por los cuatro costados; y en los que la de Miedes de Atienza comenzó a apagarse, después de que el siglo le diese alguno de los mayores logros, como el de ser, siquiera por unos cuantos meses, cabeza de partido judicial, echando a un lado la titularidad de la villa inmediata, y casi hermana, de Atienza.

   Don Balbino entró como mozo de almacén, o de todo, en la tipografía de don Nicolás González, en la calle de la Magdalena número 17. Don Nicolás se estableció en aquel lugar como vendedor de estampas, libros, devocionarios y todo aquello que algo tenía que ver con la letra y el papel, en 1848; por este tiempo en el que nuestro paisano entró en el negocio lo amplió con nuevo establecimiento en la calle de Jacometrezo, por lo que don Nicolás decidió, en 1880, traspasar la enseña de la casa; un traspaso que finalmente, y tras las ayudas que lo permitieron, quedó en manos de Balbino Cerrada Sanz quien ya para 1881 lo regentaba con aumento de negocio y clientela; contaba con 24 años de edad cuando se estableció por su cuenta en ese local, como no podía ser de otra manera, situado en el Barrio de las Letras; “Impresiones La Minerva”, lo rotuló, y aquí comenzó su larga carrera en el mundo del libro y de la imprenta, creciendo en popularidad y simpatía, tanta que unos años más tarde, en 1889, la tienda de la calle de la Magdalena se le quedó pequeña; traspasó el local y se estableció en uno más amplio, en el 18 de la misma calle, con vuelta a la del Olivar desde donde, a punto de finiquitar el siglo, por el mes de junio de 1899 volvió a ampliar sus instalaciones asentándose en un nuevo y más rutilante local, a no demasiada distancia del anterior, en la Plaza de Matute número 6; local, por otro lado, que en la actualidad, a más de cien años de la apertura de la librería del Sr. Cerrada, continúa dedicado al mundo del libro.

 

Guadalajara en la sangre

   En la trastienda de la librería del Sr. Cerrada, en la Plaza de Matute, se formalizó, en los inicios del siglo XX, el Centro Alcarreño de Madrid, del que tomaron parte la flor y nata de la cultura provincial; y concluido el corto recorrido del Centro Alcarreño, de la trastienda de la librería del Sr. Cerrada surgió la Casa de Guadalajara en Madrid, tras las llamadas para su fundación hechas desde la capital del reino, y desde Guadalajara; el Sr. Cerrada puso libro, lápiz y papel para escribir sus primeras líneas, sus estatutos, y cuanto fue necesario. La desgracia no lo dejó ver cumplido el momento en el que, en la calle de Alcalá, abría sus puertas, el 4 de junio de 1933, la Casa de Guadalajara en Madrid.

   Para entonces era uno de los más importantes hombres dedicados al negocio de la imprenta y la venta del libro, con talleres tipográficos abiertos a los madrileños, el más importante al otro lado del río Manzanares, por donde Madrid crecía hacia los Carabancheles, en la calle de Antonio López número 41, que se convertiría en la joya de su corona, “La Paquita”, que hacía referencia y homenaje a su fallecida esposa, doña Francisca, hija de don Francisco Alberto Val, Alcalde que fue de Pastrana en los últimos años del siglo XIX. La fábrica de “La Paquita”, abierta en 1924, abastecería de papel de imprenta a la mayoría de las madrileñas, así como de las provincias limítrofes; por lo que no fue de extrañar ver a don Balbino por aquellos tiempos en los lugares más cultos de Madrid, escuchándose su nombre desde el Ateneo, a la Universidad. Llegando desde Madrid a su localidad natal en su flamante vehículo Essex, matrícula de Madrid, M-30.138.

   Don Balbino Cerrada Sanz pertenecía entonces a los gremios de libreros e impresores de Madrid; durante largo tiempo el papel con el que se imprimió el Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara, tanto como la Gaceta madrileña y las letras de cambio del Banco de España salió de su fábrica; y su nombre estuvo ligado a cuanto tuvo algo que ver con la exaltación de Guadalajara en Madrid, formando parte de la Asociación de Amigos de Guadalajara que creó el “Día de la exaltación alcarreña”, encontrándose tras la coronación canónica de la Virgen de la Antigua; también en Madrid fundó la llamada “Asociación de Amigos de los Pobres”, entre otras.

   En Madrid, falleció un frío 9 de febrero de 1933, sucediéndole en el mundo de sus negocios su único yerno, don Julián Gil Reina, casado con su única hija, Guadalupe Cerrada. Don Balbino salió por última vez de su casa, en la calle de Alcalá número 87, para quedarse a residir a la eternidad de los siglos en el cementerio madrileño de la Almudena.

   Un hombre que, como editor, dejó profunda huella en los estantes de los libros de Madrid.

 

 

Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara, 20 de febrero de 2026

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Miedes de Atienza, la tierra que el Cid cabalgó

Memoria de la iglesia de Miedes

Laureano Cerrada, el gran falsificador


UN LIBRO SOBRE MIEDES DE ATIENZA

 

MIEDES DE ATIENZA.
La tierra que el Cid cabalgó
El libro que  cuenta el hoy y el ayer de la localidad serrana

      Tiene, Miedes de Atienza, un cierto aire de ciudad en miniatura. De pueblo grande con historia escondida tras cada una de las grandes casonas que orlan la gran plaza en la que ahora se sitúa su Ayuntamiento, y en torno a la cual, actualmente, se desarrolla gran parte de su vida. A don José de Veladíez y Ortega de Castro le hubiese gustado verlo. Ver cómo todo gira, en Miedes de Atienza, en torno a su gran casa; como cuando él se encontraba entre los vivos y se asomaba a sus balcones para dirigirlo todo desde ellos; lo de acá, y lo de allá.




    La de don José de Veladíez era quizá una de las casas más grandes de la villa, y puede que de la comarca; sin que quedasen atrás las de sus hijos, que custodian la primitiva; la de don Francisco, por la izquierda y la de don Roque, por la derecha.

   Los tiempos de estos personajes coinciden con el del auge del precio de la lana, que fue el sostén de su fortuna. Don José, que paralizó las obras de la iglesia cuando se reconstruyó de nueva planta en el último tercio del siglo XVIII, para mayor gloria de su apellido se hizo construir una capilla, en pugna con otro de los potentados del lugar, don Juan Recacha.
   Nada que ver,  estos prohombres de apellido ilustre en la serranía, con don Lucas González, otro de los nacidos en la villa con anhelo de capital serrana. Don Lucas, que se hizo sacerdote en Sigüenza y encargó a sus testamentarios la fundación de un colegio en Alcalá de Henares para que estudiasen sus paisanos.


   También ha dado personajes de novela negra este Miedes que hoy es sombra de lo que fue, pues de aquí salió uno de los personajes más curiosos, y novelescos, que ha dado el siglo XX español, Laureano que murió como los grandes espías de novela policiaca; acribillado a tiros a las puertas de un café de París el día de su cumpleaños. La causa de la muerte: ajuste de cuentas.

   Aunque sin duda el gran personaje que ha marcado para los restos este entorno no es otro que Rodrigo de Vivar, a quien nadie, con anterioridad a la primavera de 1903 conocía por estos pagos.

   Son, qué duda cabe, memoria, historias, recuerdos de un pueblo. Páginas de un libro que traza su vida pasada y rememora la de quienes lo habitaron. Y es que, como tantos otros, Miedes de Atienza,  tiene ya el trazo de su vida recogida en papel de libro, conese sugestivo subtítulo: “La tierra que el Cid cabalgó”. Donde caben el ayer y el hoy, la villa y su tierra, y hacen presente, para quienes no lo conocieron, el pasado de una tierra hermosa. De una solemne villa que, un día no tan lejano, soñó con ser ciudad.







Este, es su sumario:


LA HISTORIA  / 11

Un apunte geográfico, y algo más / 11

Sobre los tiempos primitivos / 15

La Reconquista / 18



EL SEÑORÍO DE MIEDES  / 27

Iñigo López de Orozco. ¿Primer Señor de Miedes? /27

Gastón de la Cerda, Señor de Miedes /32

El Señorío de Miedes en el tiempo / 35



TIEMPOS RECIENTES  / 47
La Época Moderna /47
La Época Contemporánea / 53
Miedes, cabeza de partido judicial / 57
Un mercado para Miedes / 59
Miedes y las Guerras Carlistas / 61
El censo de población en el transcurso del tiempo / 65
EL PATRIMONIO RELIGIOSO  / 67
La Iglesia / 67

LOS SERVICIOS CONCEJILES Y ASISTENCIALES  / 99
El Hospital de la Santa Cruz /99
La fragua o herrería / 102
El molino harinero / 104
El horno de pan cocer, u horno de poia / 106
La carnicería /107
Las fuentes /108
El Pósito /109
La Cátedra de Gramática y Latinidad y la Obra Pía de Don Francisco Somolinos /111
Memoria de Don Domingo Aparicio /114

ARQUITECTURA CIVIL  / 119
Las Casonas /119

LOS VELADÍEZ, O BELADÍEZ / 129
Noticia General /129
Beladíez, o Veladíez, que fueron historia /135
José María Beladíez Herrera /135
Joaquín María Beladíez Herrera /137
Roque María Beladíez Herrera /140

 


PERSONAJES PARA LA HISTORIA DE MIEDES  / 143

EL CID EN MIEDES  / 177

UN TEATRO PARA MIEDES  / 187

MIEDES, CRÓNICA DEL SIGLO XIX  / 197

MIEDES, CRÓNICA DEL SIGLO XX  / 209



BIBLIOGRAFÍA BÁSICA  / 295