Blog dedicado a la biografía breve de personajes destacados y curiosos de la provincia de Guadalajara, hasta el siglo XX, por Tomás Gismera Velasco.-correo: tgismeravelasco@gmail.com

jueves, abril 23, 2026

FELIPA POLO, LA LIBRERA DE MADRID

  

FELIPA POLO, LA LIBRERA DE MADRID

Regentó en la calle Libreros una de las más populares librerías madrileñas

 

   Nació Felipa Polo Asenjo en Loranca de Tajuña (Guadalajara) el 6 de junio de 1911, destinada a ser una de las libreras más populares de Madrid en las últimas décadas del siglo XX. Al término del decenio de su nacimiento perdió a sus padres y, con nueve años y hermanos a los que cuidar, las autoridades provinciales buscaron para ellos acogida en una de aquellas casas de “Misericordia”, o Inclusas, que tanto abundaban en la capital del reino. Se trataba de un convento del viejo Madrid en el que se acogía a huérfanos y en él entró Felipa con sus hermanos, y del que salió para labrarse la vida.



 

La librera de la calle de Jacometrezo

   Felipa salió de la casa de Misericordia para servir de criadita y chica de los recados, con apenas doce años, de una dama que con el tiempo fue poseedora de una librería en la calle de Jacometrezo. Doña Pepita, o mejor Josefa Borrás Ballester; valenciana de origen, a más de gustarle el libro tenía otras aficiones y oficios en los que gastar el tiempo, a pesar de que lo que en realidad hacía era dedicarse a los demás como maestra de sordomudos. Con ella aprendió Felipa el oficio de comprar libros de segunda mano y venderlos como nuevos, tras darles el repaso necesario y restallarles las heridas.

   La apertura de la Gran Vía y el derribo de algunos edificios, entre ellos parte de la calle de Jacometrezo en donde se encontraba el negocio de doña Pepita las trasladó a la otra acera, a la calle de los Libreros, y allí, años después, tras la muerte de la mujer que la acogió, Felipa Polo abrió su librería propia en el número 16. Justo encima de la librería tenía su domicilio con lo que el olor a papel y libro viejo ascendía por las escaleras interiores que comunicaban tienda y casa, uniéndose en una sola vida el libro y la esperanza de futuro.

   Pudiera pensarse que muchos negocios en una misma calle dedicada a lo mismo era una ruina. Sin embargo no era así. De cualquier punto de España, sabiendo que allí se encontraría lo buscado, se acudía a la calle de los Libreros. Y cuando era conocido que uno de los titulares era de una provincia en cuestión, a ella acudían sus naturales con la confianza que da el paisanaje. Que en ocasiones suele tener sus consecuencias; Felipa llegó a conocerse a muchos de los estudiantes guadalajareños que acudían a la universidad madrileña o a la de Alcalá. Y conoció a quienes eran buenos y malos, por aquello de que buscaban nuevos o viejos manuales.

 

Los dichos de Felipa Polo

   En ocasiones tener una vida dura marca el camino. Se lo marcó a Felipa. Por ello era de esa clase de personas que ante la necesidad soltaban aquello de: “… anda, anda, ya me pagarás cuando acabes la carrera…”. Al término de la carrera el estudiante en cuestión acudía con ese orgullo del recién licenciado a depositar sobre el mostrador los billetes de los libros. No pocos de aquellos que terminaron carreras, hijos de labradores en busca de fortuna en el Madrid de la posguerra y sin recursos propios para comprar los necesarios códigos pudieron tener libros gracias a ella, que se las apañaba para que sin ver heridos sus sentimientos se los llevasen a pago aplazado

   Felipa disfrutaba con eso, que su clientela aprobase la carrera. Es quizá por eso que en más de cuatro ocasiones soltó a algún que otro repetidor y zoquete en el estudio lo dicho de no vuelvas, a menos que fuese en busca de los libros de un curso superior. En su librería, de éxito, empleó a sus hermanos, después pasó el relevo a los descendientes de aquellos.

   Sus broncas se hicieron populares hasta el punto de reconocer algunos de sus clientes que sin aquellas no hubiesen logrado terminar la carrera. Era mujer; como buena mujer de un tiempo que marcó una época, de dichos, refranes y decires. Po ello llenó su librería con sentencias que nos parecerían bufas y entonces tenían su sentido:

   -Si no tienes nada que hacer, no lo vengas a hacer aquí…

   -Quien se hace miel, se lo comen las moscas…

   Esos, y muchos otros que llenarían las páginas de un libro, como ella llenó las páginas de la historia del Madrid, mejor que de los libreros, de las libreras, por espacio de más de cincuenta años. Los que estuvo al frente de su vieja librería. La pudieron las nuevas tecnologías, como a todas, aunque resistió con ella hasta el fin del primer milenio, y arrancó el segundo, ya con sus achaques, hasta que el tiempo se la llevó por razón de edad.

 

Una mujer en el recuerdo

   Felipa, quien a muchos ayudó, y muchos más se esforzaron en el estudio por no escuchar sus consabidas broncas, murió en Madrid, de donde era si no de nacimiento, al menos de voluntad y hábitos de trabajo, puesto que en Madrid pasó más tiempo que en la Alcarria, a pesar de que a sus pueblos dedicó parte de su vida. A su natal de Loranca de Tajuña y al de adopción, donde iría su cadáver luego que fuese muerta, Yélamos de Arriba (Guadalajara), de donde era originaria la familia. En Yélamos, sin que muchos de sus vecinos lo llegasen en su momento a conocer, costeó numerosas obras de caridad. Allí siempre tuvo un rincón en el que “invertir” de alguna manera el dinero que ganaba en su librería madrileña. En Yélamos también quiso que sus ahorros fuesen restallando las heridas que en la iglesia dejó la guerra, o ayudando con libros a escolares y universitarios. Dicen quienes la conocieron y trataron que Felipa fue una mujer: “vanguardista, emprendedora, lideresa generosa, trabajadora incansable y posgraduada en ese completo máster que llamamos vida. Conseguidora de los títulos más inaccesibles, cualquier libro estaba inventariado en su memoria prodigiosa…”

   Y aún dicen de ella dicen más, que “como buena castellana, era de una gran austeridad, carente de ambiciones materiales, altruista, especialmente con aquellos clientes o estudiantes que conocía que se hallaban en dificultades económicas, prestándoles los libros que precisaban para que pudieran examinarse o en regalar bocadillos a aquellos que se encontraban en apuros. Por ello, su tienda era cita obligada para determinados colectivos, como estudiantes, proveedores y editoriales, con los que siempre mantuvo una excelente relación…”

   Tanto fue su mérito en vida que, en vida, recibió la gratitud de números madrileños, y por supuesto de hijos naturales de su provincia de Guadalajara. Pasando a ser parte de la historia del viejo Madrid. Tanto que años después de su muerte todavía se la recuerda. Siendo homenajeada a su tiempo por los cronistas madrileños y por los guadalajareños en Madrid, donde falleció el 25 de abril de 2002. Desde el día siguiente sus restos reposan a la eternidad en el cementerio de su casi localidad natal de Yélamos de Arriba.

   Más tarde, el Ayuntamiento de Madrid situó, sobre la fachada de la casa en la que trabajó y vivió la mayor parte de su vida, una de esas placas que hacen memoria de un tiempo vivido entre libros, papel viejo y letra de imprenta.

   Como que la vida es como la vamos escribiendo día a día y al final, al pasar la última página del libro en el que se va plasmando, encontramos el resumen que, desde la primera, andamos buscando. Pudiera ser lo que Felipa Polo Asenjo buscó y dejó para el futuro de su recuerdo.

 

Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara, 24 de abril de 2026


LORANCA DE TAJUÑA EN EL TIEMPO

LORANCA DE TAJUÑA en el Tiempo

 

   El pasado de LORANCA DE TAJUÑA (Guadalajara), es denso. Desde los tiempos primitivos a la actualidad, la historia ha ido pasando y dejando un poso inmenso en sus calles, sus personajes o su patrimonio.

   Forma parte de la Alcarria, a medio camino estuvo entre la actual provincia de Guadalajara y la de Cuenca, quedando incluida finalmente en el siglo XIX en la primera.

   Por aquí pasó Álvar Fáñez de Minaya cuando, junto al Cid Rodrigo de Vivar marchó camino de Valencia, y antes de ello reconquistó la Alcarria. Por aquí pasaron los Mendoza y en Jesús del Monte hicieron un alto los maestros jesuitas de Alcalá.

   Con concisión, las páginas siguientes repasan una importante parte de la historia, el costumbrismo y el patrimonio histórico de Loranca de Tajuña.

 

 

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SUMARIO GENERAL:

 

-I-

Loranca de Tajuña

Pág. 9

La Situación, la Geografía, los Orígenes

El partido de Pastrana

Demografía

Loranca de Tajuña en los manuales

Los Diccionarios

Algunos topónimos del término

Callejero tradicional

 

-II-

Entre los tiempos remotos, y la reconquista

Pág. 29

Páginas para la Historia

Alvar Fáñez de Minaya

Loranca de Tajuña, aldea de Guadalajara. Señorío de los Mendoza

 

-III-

Loranca de Tajuña, Siglo XVI

Pág. 53

Las Relaciones Topográficas de Felipe II

 

-IV-

Loranca, entre los siglos XVII y XVIII

Pág. 67

El Catastro de Ensenada

Un personaje del siglo, Manuel Justo Martínez Galiano

El Colegio de Jesús del Monte

 

-V-

Guerra por una Independencia

El Siglo XIX

Pág. 101

El 2 de mayo

Las guerras carlistas

 

-VI-

Loranca de Tajuña, entre el ayer y el hoy

Pág. 121

El Pósito

La asistencia médica y farmacéutica

Loranca de Tajuña s en los tiempos del Cólera

Zofra y ladra o hacendera (prestación personal)

La llegada del Siglo XX

La fiesta, en Loranca de Tajuña

En torno a los Mayos en Loranca

 

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viernes, marzo 13, 2026

DEMETRIA LEAL SANZ, LA POETA DE BRIHUEGA

 

DEMETRIA LEAL, LA POETA DE BRIHUEGA

So obra: Hay un jardín en la Alcarria, la consagró en 1984

 

  Don José Jara Ortega, poeta briocense que se ganó la vida en Madrid, entre otras dedicaciones, como Procurador de los Tribunales, ejerciendo en ratos ociosos como poeta y contador de historias, fue tal vez uno de los primeros autores que dedicó un amplio espacio a glosar la obra poética de Demetria Leal y de quienes, desde Brihuega, salieron al mundo de la poesía para cantar los encantos de una tierra. El Jardín de la Alcarria, que ya rotulaban en sus obras cuando el siglo XX comenzaba el final de su andadura. Don José Jara, hijo de quien fuese secretario municipal de la villa, don Emilio, aprendió a caminar con una sola pierna, la derecha. La izquierda la perdió el 9 de septiembre de 1918 junto a la puerta de San Miguel de su Brihuega natal, cuando trató de subirse al carro de los Riaza, tropezó al hacerlo, cayó y una de las ruedas le pasó por encima, procediendo los médicos a su amputación. Contaba don José con siete años de edad; a pesar de ello estudió y ejerció el Magisterio y terminó su vida profesional, como decíamos, como Procurador de los Tribunales, al tiempo que administrador de un conocido condado provincial. Don José falleció en Madrid, en los últimos días de diciembre de 2003, a los noventa y cinco años de edad y marchó a descansar a las tierras que administraba. Cuando le amputaron la pierna apenas le daban unos meses de vida.

   Años antes de pasar a la historia nos legó una de sus mejores obras. Su: “Antología de Poetas Briocenses”, que vio la luz a través de los Cuadernos de Etnología de Guadalajara, en 1991.

   Por las páginas de la obra desfilan Matías Dioz, El Mona, Aurelio González “el Pelos”, Cepero “el Cavila”, María Victoria Viejo, José Magaña, Antonio Ruiz, Antonio del Cerro, Adelardo Caballero, Saturnino Ortega y Demetria Leal; poetas que don José conoció. Sazonadas las páginas poéticas con los recuerdos del chiquillo que corrió las calles de Brihuega con una sola pierna.



 

Demetria Leal Sanz

  En Brihuega nació Demetria Leal Sanz, el 2 de abril de 1912, siendo bautizada en la iglesia de San Miguel, a la que pertenecía, como residente en la calle de las Armas en la que su padre regentaba una zapatería; llevando a cabo en Brihuega sus primeros estudios, en el colegio de las Monjas Bernardas de la localidad. Dándose a conocer como hábil poeta con poco más de veinte años de edad, en 1926, en su propia localidad, recitando versos con motivo de los festejos populares de la Virgen de la Peña de Brihuega, cuya localidad estará presente en su larga trayectoria. Y a la que cantará poéticamente en todas sus facetas, monumental, histórica o urbana.

   El traslado de la industria familiar a la localidad de Tarancón (Cuenca), hará que Demetria se afinque en la localidad conquense en 1943, cuando ya se encontraba casada con el hijo de uno de los industriales más prestigiosos de la capital alcarreña, don Luis Domenech, titular de uno de los mejores comercios dedicados a los tejidos y la paquetería, ubicado en la Plaza Mayor. Demetria, con su marido, don José, llegarán a ser personajes populares en Tarancón, participando a partir de entonces en la vida cultural de la localidad.

   No sólo a la poesía, también al relato histórico dedicará tiempo Demetria Leal, centrando la mayor parte de sus trabajos en la historia de Brihuega, en torno a la cual escribirá la novela de este género, mitad en prosa, mitad en verso: “La Alcarria en el siglo XI” (Guadalajara, 1961), obra que fragmentada dará a conocer a través del semanario Flores y Abejas de Guadalajara.

 

Una obra de premio

   La obra literaria de Demetria Leal Sanz será galardonada con diferentes premios de poesía y narrativa, como el obtenido en 1956 con motivo de la festividad de la Virgen de la Paloma, de Madrid; participando en numerosos más, como el de poesía patrocinado por la Diputación Provincial de Albacete en 1960, al que concurrirá con la obra: “La tierra tiembla”, así como al patrocinado por la Diputación Provincial de Guadalajara en homenaje al periodista José de Juan García, en 1973, origen de los premios provinciales de periodismo.

   Al tiempo colabora con los principales medios periodísticos de la provincia de Guadalajara, entre ellos los semanarios Flores y Abejas y Nueva Alcarria, en su conocida sección: “Alcarria Poética”.

   En ellas siempre tendrá presente, directa o indirectamente, una línea, o recuerdo, para cantar a la Brihuega de su nacimiento.

   Será asidua colaboradora de la revista cultural “Malena”, de su localidad de residencia, Tarancón, desde la fundación de la revista en 1981, en la que desarrollará la sección: “Retrotraer el tiempo”. Su firma y poemas tampoco faltarán en el Boletín “Arriaca”, de la Casa de Guadalajara en Madrid; así como en la revista de su localidad natal: “Gentes de Brihuega”; de manera ocasional también lo hará en el “Boletín de la Real Academia Conquense de Artes y Letras”; así como en la Revista de la Semana Santa de Daimiel (Ciudad Real). Tampoco faltará su firma en los programas festivos de Tarancón, a partir de 1965.

 

Hay un jardín en la Alcarria

   Su obra más significativa será: “Hay un jardín en la Alcarria”, dedicada a su natal Brihuega, que verá la luz en 1984, a pesar de que recorre las páginas periodísticas desde 1981, será pública y literariamente presentada a través de la Casa de Guadalajara en Madrid, en el mes de marzo de 1985, recibiendo el aplauso del mundo cultural de la provincia, y destacándose como uno de los libros líricos más reconocidos de Brihuega.

  Su lírica, a partir de aquí, irá en aumento, compaginando su vida familiar con la poética y literaria, que la llevarán a que el pueblo de Brihuega le rinda homenaje, agradeciendo el conjunto de su obra a la localidad, en el mes de julio de 2005, cuando los años comienzan a pesar; mientras que en Tarancón, y con motivo de la publicación de su libro: “Un rato con los niños”, recibió el homenaje de su Ayuntamiento.

   Igualmente, su localidad de residencia, Tarancón, dará su nombre a una de sus calles. Publicándose tras su fallecimiento algunos poemas de su autoría que permanecían inéditos, conformando los poemarios “Poemas al viento”, que vería la luz en 2012; “El niño que subió a la luna” (2009); así como “El libro del pensamiento” (2007).

   Demetria Leal Sanz fallecería en Madrid, el 25 de octubre de 2006, siendo sepultada en Tarancón (Cuenca); poco tiempo después; con motivo de la Semana del Libro de Tarancón, celebrada en el mes de abril de 2007, la localidad tributaría un gran homenaje póstumo en su memoria reconociendo su larga trayectoria literaria. Mientras que la Revista Malena dedicaría a homenajear su figura la editada en el mes de abril de 2007.

   Por Brihuega todavía resuenan sus versos:

 

Brihuega, pueblo querido,

alegría de la Alcarria,

coronado de laureles,

y cercado de murallas…

 

Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la memoria/ Periódico Nueva Alcarria; Guadalajara, 13 de marzo de 2026


BRIHUEGA, CRÓNICAS DE UN SIGLO

 

A través de tres volúmenes: “Brihuega en los tiempos del cólera”; “La Razón de un Centenario” y “Brihuega Monumento Nacional”; el autor nos introduce en la historia de Brihuega, a través de crónicas y textos, de los último, prácticamente, doscientos años.

 Dan inicio las crónicas en 1808, coincidiendo con la declaración de Guerra que llevó a la de la Independencia, dándonos cuenta de todos los pormenores que, de relativa importancia, suceden en Brihuega a lo largo del siglo XIX, entre 1808 y 1894, a los que se dedica el primero de los volúmenes, dejando un amplio relato de los avatares que llevaron a Brihuega las epidemias de cólera que se sucedieron a lo largo del siglo.

 Entre 1895 y 1920 transcurre el segundo volumen, en cuyo tiempo se conmemorará de manera significativa el segundo centenario de las batallas de Brihuega y Villaviciosa, en 1710.

 En el tercer volumen, el autor nos conduce a través de cincuenta años de la historia del siglo XX, desde la Coronación de la Virgen de la Peña, a la declaración de Monumento Nacional de la Villa de Brihuega en 1973, dejando constancia de gran parte de los sucesos habidos en este tiempo.

    Crónicas, sucesos, biografías, historias grandes y pequeñas, se resumen en las, prácticamente mil páginas, que completan los tres volúmenes a través de los que conoceremos, con la crónica del tiempo, y sus cronistas, el devenir de una población a lo largo del tiempo que recorren.

    Las “crónicas” que siguen, y que son parte de la historia de Brihuega a lo largo del siglo XIX han sido tomadas de la prensa, publicaciones, revistas y libros que se referencian. Entre los que no se hace mención, dado su elevado número son, principalmente, los semanarios de Guadalajara, publicados desde finales del siglo XIX, Flores y Abejas (a partir de 1894); Atienza Ilustrada (desde 1898); Boletín Eclesiástico del Obispado de Sigüenza (desde 1859); Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara (desde 1834); Crónica de la Exposición Provincial de Guadalajara (1876); La Educación Popular (1896); La Ilustración (desde 1893); Revista Popular (1890); La Crónica (desde 1897); así como la Gaceta de la Regencia; La Gaceta Oficial de España, y los numerosos diarios y semanarios publicados, principalmente, en Madrid.

   Cuanto se publica en letra menuda o cursiva es tomado textualmente de las noticias, crónicas, libros e informaciones a las que se hace referencia.

   Todas ellas sirven para componer lo que bien podría denominarse: “Historia de Brihuega, del siglo XIX y XX”.

   Son las vivencias de las gentes sencillas, de nuestros abuelos, de sus padres. La historia de las gentes cercanas cuyos apellidos nos llegan, y nos suenan. La historia de los nuestros; y la transformación y adecuación a los tiempos modernos de una industriosa población

 

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Sumario General:

BRIHUEGA CRÓNICAS DE UN SIGLO (I)

BRIHUEGA EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

(1808-1894)

-I-

Una guerra para comenzar un siglo

Pág. 9

Juan Martín, el Empecinado; Brihuega en guerra

 

-II-

El trienio liberal

Pág. 41

Brihuega industrial; Los Cien Mil hijos de San Luis; En busca de una capital de provincia; Brihuega en un Diccionario, el de Sebastián Miñano, de 1827

 

-III-

Isabelinos y Carlistas

Pág. 73

Joaquín Béjar, Padre Eterno; Y los peligros de salir al camino…; Brihuega 1834: La guadaña de la muerte; Brihuega, 1838; José Cobeño

 

-IV-

Entre toros y telares

Pág. 105

Brihuega en un Diccionario, el Madoz; La feria de Brihuega; e la vida ordinaria; El crimen del Barbero; La Borriquilla; Y, de nuevo, la visita del cólera

 -V-

El buen Gobernador

Pág. 157

Matías Bedoya, el buen Gobernador; El cólera de 1865: La epidemia negada

 -VI-

Un Caballero de Brihuega

Pág. 189

Luis María Pastor. Un ministro en Brihuega; La gran tormenta

 -VII-

La Brihuega de Celso Gomis

Pág. 227

Fernando Sepúlveda y Lucio: La Ciencia en Brihuega

 -VIII-

Miel de la Alcarria

Pág. 245

El crimen de los serenos; José Sepúlveda y Lucio; La última noche de Manuel Parra, el de Valdearenas; Gumersindo del Moral; “Pocoseso”; Fernando Manzano Pastor: La primera zarzuela; Camilo Pérez Moreno; Entre la Historia y la Prensa; Miel de la Alcarria

 

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BRIHUEGA:

CRÓNICAS DE UN SIGLO (II)

LA RAZÓN DE UN CENTENARIO

(1895-1920)

 -I-

Los desastres del 98

Pág. 9

Felipe de Diego y Esteban. La Medicina en Brihuega; Enrique Pastor Bedoya. Alverico Perón; El engendro; Sin Perdón. El reo de Valdegrudas

 -II-

San Felipe en llamas

Pág. 61

¡A los toros de Brihuega! ¡Que torea La Reverte!; ¡A las eras!; San Felipe en llamas

 -III-

Fe y Tradición

Pág. 125

Jesús Gómez Marlasca

 -IV-

La razón de un centenario

Pág. 153

Don Antonio Hernández López; Juan-Catalina García López. El primer Cronista

 -V-

Misión cumplida

Pág.  207

 -VI-

Brihuega y su Partido

Pág. 235

Justo Hernández Gómez. La herencia de un apellido

 -VII-

José Jara Ortega

Pág. 255

Eugenio Bartolomé y Mingo, el gran pedagogo

 

 

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BRIHUEGA

CRÓNICAS DE UN SIGLO (III)

BRIHUEGA MONUMENTO NACIONAL

(1921-1973)

-I-

Un hombre sabio

Pág. 9

Justo Sanjurjo y López de Gómara, un cónsul para Brihuega; Antonio Pareja Serrada, el historiador de Brihuega

 -II-

Tiempo de silencio

Pág. 39

Eduardo Contreras. El hombre de los mil sueños

 -III-

La fiesta de la Coronación

Pág. 69

La Sociedad Benéfica y de Fomento Briocense

 -IV-

Brihuega en Guerra

Pág. 115

El Comercial, el café más alcarreño de Madrid; Pedro Marlasca Riaza. La Filarmónica de Brihuega: El Castillo de Brihuega, de Francisco Layna Serrano; Ramón Casas Caballero. Alma de Brihuega; Luis del Río y Lara. Un Académico de Medicina en Brihuega

 -V-

Los años del hambre

Pág. 171

 -VI-

El Jardín de la Alcarria

Pág. 217

Vicente Riaza, el barítono de Brihuega

 -VII-

Brihuega, Monumento Nacional

Pág.253

La feria de Brihuega, en sus últimos años; Ramón Medina Ortega. El Cantor de Córdoba; Jesús Cabezudo Barragán: ¡Suene la Banda!;Juan Elegido Millán: El Profesor Max

 

 


BRIHUEGA EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

  • ASIN ‏ : ‎ B0CNH746P4
  • Editorial ‏ : ‎ Independently published
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 297 páginas
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 979-8867810696
  • Peso del producto ‏ : ‎ 517 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 15.24 x 1.91 x 22.86 cm

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LA RAZÓN DE UN CENTENARIO

  • ASIN ‏ : ‎ B0CNH6V8LF
  • Editorial ‏ : ‎ Independently published
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 290 páginas
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 979-8867812669
  • Peso del producto ‏ : ‎ 503 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 15.24 x 1.85 x 22.86 cm

 

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BRIHUEGA, MONUMENTO NACIONAL

  • ASIN ‏ : ‎ B0CNH87412
  • Editorial ‏ : ‎ Independently published  
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 298 páginas
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 979-8867814045
  • Peso del producto ‏ : ‎ 517 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 15.24 x 1.91 x 22.86 cm 
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